§ 1 Deja que la corriente de tus venas conecte con la red, que los cursores recorran la pantalla como insectos -cucarachas después del holocausto- dándo fe de que una vez, no fuimos: estuvimos a punto de ser dioses. § 2 Cursores, que por siempre parpadean trazan la eternidad del infinito en incesante danza, dando tumbos atravesando atajos de teclado. No sé si alguna vez cursor alguno completó su destino o el destino bajo la forma de café caliente, se derramó sobre un teclado ardiendo. § 3 La voz ya no es el aire que, vibrando se estremece. La musa ya no existe. El mundo es lóbrego y, aunque distópico aún le pesa el sueño americano. Y las bestias devoran y consumen, vientres tan solo, nosotras las redes sabemos decir 1 cuando es 0, y también, cuando queremos, la verdad.